lunes, 2 de septiembre de 2013

Las Falsas Expectativas en el Matrimonio



Hace algunos días mi esposo me hizo la siguiente pregunta ¿Qué hemos estado haciendo diferente durante estos casi trece años de matrimonio que ha hecho que nuestra relación haya mejorado? En son de broma le contesté, "creo que Dios me ha llenado de paciencia".


Cuando me case, tenía muchas expectativas de cómo quería que fuera mi matrimonio. Conforme pasaban los días y las secuelas de la luna de miel iban desapareciendo, comenzaron a ser notorias nuestras diferencias y llegaron las peleas.


El modelo de matrimonio que quería comenzó a desmoronarse en mi mente e inicie la campaña de querer cambiar a mi esposo a mi manera, a mi conveniencia y como diera lugar. Mi matrimonio tenía que funcionar fuera como fuera. No quería que fracasará, pero no tenía ni idea de como hacerlo.


Los primeros años fueron muy difíciles. Para un aniversario de bodas mi esposo me regalo el libro "El Poder de la Esposa que Ora". ¡Que ciega había estado! Durante mucho tiempo había tratado de hacer la función redentora del Espíritu Santo en la vida de mi esposo y lo único que había logrado era frustración.


Cuando tratamos de ser el centro de nuestra relación y le quitamos el lugar que le corresponde a Dios, es como si le dejáramos la puerta de par en par al enemigo para que destruya nuestro hogar. El matrimonio no es para hacernos felices, no es para tener una bonita familia, es para glorificar a Dios... El lo diseño y es el único que sabe como funciona.


"... así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla en el lavamiento del agua por la palabra." Efesios 5:25-26

Existen muy buenos libros que pueden darte sabios consejos de como mejorar tu relación matrimononial, pero la clave para que nuestro matrimonio funcione es cuando colocamos a Cristo como parámetro y dejamos que El sea el centro de nuestra relación. Es lo que comúnmente conocemos como un "hogar Cristo-céntrico."


Con mi esposo comenzamos a orar para que Dios fuera el centro de nuestras vidas y llegáramos a tener un hogar donde su santa presencia pudiera morar, y ser de ejemplo para otros matrimonios que se encuentran en conflicto. Desde ese entonces hasta ahora hemos logrado grandes cambios significativos en nuestra relación.


A veces nos preguntamos en son de broma "¿ya días no pelemos verdad? Si verdad... te has estado portando bien". Pero la verdad es que cuando dejas que Dios guié tu matrimonio, el amor se fortalece y la felicidad llega y permanece bajo cualquier adversidad.


Hoy puedo ver por la gracia de Dios mi matrimonio más sólido y fuerte por el amor de Dios que nos une. Un matrimonio no debe ser perfecto para que funcione pero si debe tener un propósito Divino. Sé que mi esposo me ama y se esfuerza por presentarme ante Dios santa y sin mancha en todo. Y yo lo amo y me sujeto a él como si fuera al Señor, no necesito nada más.


No te hagas falsas expectativas en tu matrimonio. No esperes que tu esposo sea como Noah en "The Notebook" o Leo Collins en "The Vow"; son muy bonitas películas escritas por escritores (valga la redundancia), pero Dios es el único que puede escribir historias de amor reales... deja que El escriba la mejor historia de amor de tu matrimonio, con el final ideal: "y vivieron felices para glorificar a Dios por siempre".


"Grábame como un sello sobre tu corazón; llévame como una marca sobre tu brazo. Fuerte es el amor, como la muerte, y tenaz la pasión, como el sepulcro. Como llama es el fuego ardiente del amor". Cantares 8:6

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